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Reflexionar antes de introducir un perro en la familia

Primeros juegos entre Hugh y Simba. Hugh entró a formar parte de la familia de modo casual y resultó ser un perro difícil que ha requerido y requiere mucho esfuerzo, sacrificios y complicaciones de vida. Hoy en día es un perro feliz y adaptado a su entorno, pero en manos inexpertas su destino podría haber sido muy distinto.

Primeros juegos entre Hugh y Simba. Hugh entró a formar parte de la familia de modo casual y resultó ser un perro difícil que supuso y supondrá siempre mucho esfuerzo, sacrificios y complicaciones de vida. Hoy en día es un perro feliz y adaptado a su entorno gracias al trabajo y a un trato adecuado, pero ¿cual habría sido su destino en manos más inexpertas o sin los recursos necesarios?

La decisión de incorporar un nuevo miembro peludo en nuestras vidas debería ser una decisión profundamente meditada, nunca producto del capricho ni desde luego, forzada. Además, la elección correcta del tipo de perro que será nuestro compañero hasta el fin de sus días es clave para lograr una buena convivencia y ahorrarle y ahorrarnos disgustos y problemas serios (a veces, incluso insalvables). Dejarlo todo al azar y confiar en que al final todo saldrá bien no es la opción más responsable. Informarse bien y controlar todas las variables posibles al respecto es, por contra, la receta para el éxito. Os damos algunas ideas para empezar.

Antes de nada, incluso de lanzarse a seleccionar al perro, es necesario informarse sobre el ser vivo que estamos pensando en incorporar a la familia, es imprescindible conocer bien las características y necesidades del perro como especie para saber a qué nos enfrentamos y qué podemos esperar de él como compañero, alejándonos de conceptos románticos y mitos.

Es importante no quedarse sólo con nuestra experiencia propia o la experiencia de familiares y amigos, porque es limitada y sólo nos ofrece una idea parcial.

En Internet hay mucha información, pero un “vistazo rápido” no es suficiente. Para adquirir los conocimientos mínimos necesarios hay que documentarse bien y si no se tiene tiempo o no se confía en la información que se encuentra, es mejor dejarse asesorar por un experto (no cometer el error de confiar en que quien vaya a proporcionarnos al perro nos facilitará también toda la información necesaria).

Tras documentarse en profundidad y antes de tomar la decisión en firme de iniciar la convivencia con un perro es fundamental informarse también sobre las dificultades, problemas y posibles contratiempos, gastos, preocupaciones que puede suponer tener un perro. En los foros y grupos de facebook caninos podemos obtener mucha información al respecto puesto que la gente que se enfrenta a este tipo de coyuntura suele pedir ayuda o compartir su situación. Poniéndonos en lo peor, estaremos preparados para lo que surja, lo cual ahorrará muchos quebraderos de cabeza y disgustos.

Escatimar esfuerzos en esta fase de reflexión previa, ser demasiado optimista, dejarse llevar por el optimismo o entusiasmo de otros, transigir pese a que nuestra voluntad sea otra, etc etc puede conllevar infelicidad, peor calidad de vida, malestar familiar y severas consecuencias para las dos partes, humana y canina.

Un perro agresivo muchas veces es un perro incomprendido, tratado de forma incorrecta y que no encaja con el modo de vida actual de su familia. Muchas veces nos encontramos que sus propietarios no pueden cubrir sus necesidades etológicas y muy a su pesar, se ven obligados a separarse de su perro. Esta terrible situación podría haberse evitado antes de introducir al animal en casa y no causar una separación traumática.

Un perro agresivo muchas veces es un perro incomprendido, tratado de forma incorrecta y que no encaja con el modo de vida actual de su familia. Frecuentemente encontramos que sus propietarios no pueden cubrir sus necesidades etológicas o trabajar para contrarrestar malos aprendizajes  y muy a su pesar, se ven obligados a separarse de su perro. Esta terrible situación podría haberse evitado antes de introducir al animal en casa y no causar una separación traumática, que siempre es un acontecimiento profundamente infeliz para ambas partes.

¿De raza o mestizo? ¿Comprar o adoptar? ¿Cachorro o adulto?

Todas estas preguntas están relacionadas y es muy importante conocer algunos datos para tomar la decisión que mejor se ajuste a nuestras necesidades.

En primer lugar hablaremos de las razas. La existencia de las razas de perros, inicialmente fue una cuestión de utilidad y funcionalidad, no de estética. Históricamente, se han tenido perros para que colaboraran en diferentes tareas (caza, tiro, defensa…), por lo que se fueron seleccionando a los que mejor cumplían estas tareas y con ello se fueron definiendo las distintas líneas caninas. Es decir, las diferentes razas tienen asociadas determinadas características, que son las que los seres humanos nos hemos dedicado a seleccionar y promover durante años. Estas características son diversas: nivel de energía, grado de independencia, capacidad de coordinación con sus propietarios, disposición a la obediencia, valentía… Por ello, tener en cuenta e informarse sobre la raza del perro antes de seleccionarlo es una buena idea para incrementar la probabilidad de que se vaya a ajustar a nuestra forma de vida.

No obstante, hay que tener en cuenta varias cosas al respecto. En primer lugar, que actualmente las cosas han cambiado mucho y los perros, en su gran mayoría, ya no se mantienen por su utilidad en el trabajo sino para compañía. Eso ha propiciado que la selección de las diversas razas se haya pervertido mucho y se esté haciendo sobre todo teniendo en cuenta la estética y no el resto de características. También existe la coyuntura del negocio de la venta de perros, cuando el objetivo es criar para lucrarse o por pasatiempo y capricho, los criadores no prestan atención a las características genéticas y de personalidad de los padres y es importante entender que, aunque esto no determina el 100% el carácter y personalidad que desarrollarán sus cachorros, hay una parte que sí se transmite y una influencia más que demostrada científicamente. Por ello, si vamos a seleccionar un perro por su raza, es importante alejarse de las tiendas, los multicriadores o los criadores particulares CASUALES. Sólo un criador serio, honesto y cuya motivación sea una desmedida pasión por la raza que cría y su mejora, nos ofrecerá un perro de raza con las garantías necesarias en cuanto a salud y solidez en su carácter.

¿Cómo encontrar criador? Hoy en día y gracias a internet no es difícil encontrar y contactar con un buen criador. Podemos revisar mediante buscadores, foros especializados, redes sociales e inclusos portales web dedicados a este propósito.

Un consejo, descartad de antemano criadores que ofrezcan cachorros a precios sospechosamente económicos: probablemente no sean tan serios como aparentan ni sean sus garantías tan sólidas como puedan afirmar. La dedicación en tiempo, esfuerzo y dinero de un criador responsable tiene un coste muy elevado que difícilmente podría asumirse sin una contraprestación económica equivalente. Y sobre este tema cabe investigar y reflexionar con cuidado para entender el por qué de este coste y la justificación del precio que pedirá un buen criador. De nuevo una simple búsqueda en Internet será de gran ayuda en esta tarea, aunque nunca está de más dejarse asesorar y buscar consejo de todos los profesionales del mundo del perro que se pueda, valorándolas siempre en función de su formación, objetividad, imparcialidad y seriedad.

Suele pensarse que si nos hacemos con un cachorro, incrementamos la probabilidad de que se adapte a nosotros. Esto no siempre es así, porque de un cachorro podemos desconocer muchas cosas: las características de su progenitores, sus tendencias de personalidad (con las que ya nacen y sólo pueden moldearse hasta cierto punto), el tipo de crianza que ha tenido (que influirá mucho, sobre todo si se lo ha separado antes de los dos meses de su madre y hermanos de camada o si no ha tenido contacto con humanos o entorno urbano). Existen muchos factores que afectarán en la personalidad y características del perro y sólo podrán compensarse o mejorarse en parte con la educación que se le ofrecerá una vez entre a convivir con nosotros. Por eso es importante que si finalmente nos decidimos por un cachorro, ofrecerle una educación de calidad y no dejarla al azar o confiar en nuestra pericia. Invertir en una buena educación en la etapa clave en la que el perro es plástico, está preparado para aprender y todavía es muy moldeable (de los 3 a los 5-6meses) es la mejor forma de asegurarnos de que se adaptará a nosotros y tendrá un carácter estable de adulto, con quien será sencillo y agradable convivir.

Dos razas recomendables para personas con un estilo de vida activo (pero no en exceso) o tranquilo son el labrador y el golden. Siempre que los cachorros de Labrador Retriever y Golden Retriever provengan de un criador que realmente se preocupe por la salud de sus camadas (ojo con la displasia) y busque mantener en su línea el carácter afable y sociable de estas razas, serán excelentes como animal de compañía para el propietario medio. Ahora eso sí, no nos sorprendamos luego si descubrimos que nuestro perrete tiende a obsesionarse un poco con el cobro de objetos y tenemos que esforzarnos por evitar reforzar esta conducta en exceso 😉

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Los labradores, en particular, también tienden a ser bastante glotones, por lo que será de utilidad tenerlo en cuenta a la hora de prevenir la aparición de la ansiedad por la comida y los peligros asociados a engullir su ración de comida demasiado deprisa.

¿Te interesan estas dos razas y quieres empezar a informarte sobre criadores dedicados a su cría? Para encontrar estos joviales y amistosos perros de raza puedes informarte en El Portal del Criador.

Si no queremos dejar nada al azar y no vamos a poder invertir como nos gustaría en esta educación (ya que requiere mucho tiempo, conocimientos y dedicación), la opción más segura es seleccionar un perro adulto (ya sea mestizo o de raza) y dedicar un tiempo a conocerle en persona antes de decidirnos por él.

Adoptar en una asociación protectora de animales es una de las formas más sencillas de hacerlo, puesto que sus integrantes conocen y tratan de cerca a los perros que tienen a su cargo, suelen permitir (y agradecer) que vayamos a sacarlos a pasear o nos los llevemos un periodo de tiempo a casa antes de hacer la adopción definitiva. Es importante tener en cuenta que el verdadero carácter del perro que vayamos a adoptar no lo podremos evaluar tampoco al 100%, dado que finalmente también dependerá de la adaptación a nuestro hogar y la relación que establezca con los miembros de la familia. Sin embargo, adoptar un perro adulto al que hemos dedicado bastante tiempo a conocer en persona y en diferentes situaciones, es probablemente la forma más segura y conveniente de seleccionar a nuestro futuro compañero.

Si ya tenemos otra mascota en casa habrá que considerar que el nuevo animal sea compatible. Para un perro joven será más sencillo aceptar a una hembra (tanto joven como adulta, pero habitualmente aceptan mejor a las de más edad), a un perra joven le resultará más sencillo aceptar a un macho. Los animales castrados tienden a llevarse mejor, pero existen cuestiones de aprendizaje y carácter que modifican esta generalidad. Un buen compañero o compañera para un perro nervioso y activo será un perro tranquilo y equilibrado, que tolere sus juegos y actitud impulsiva sin que muestre su desacuerdo en exceso ni vaya a sufrir en silencio el abuso del primero. Si nuestro perro es ya adulto y tirando a senior y no tiene demasiada paciencia, no es recomendable que introduzcamos un cachorro en casa, tendremos más probabilidad de éxito con un perro tranquilo ya adulto.

Bruma (antes Villa) tenía ya 9 meses cuando la adoptamos de la asociación Asoka el Grande (casi adulta). Ya conocíamos su carácter, tanto con personas adultas, niños, perros y gatos, en distintas situaciones. Su adopción por nuestra parte supuso varias semanas de reflexión y fue una decisión muy importante que jamás lamentaremos. Es una perra diez... pero eso ya lo sabíamos de antemano ;)

Bruma (antes Villa) tenía ya 9 meses cuando la adoptamos de la asociación Asoka el Grande (casi adulta). Ya conocíamos su carácter, tanto con personas adultas, niños, perros y gatos, en distintas situaciones. Su adopción por nuestra parte supuso varias semanas de reflexión y fue una decisión muy importante que jamás lamentaremos. Es una perra diez… pero claro, eso ya lo sabíamos de antemano 😉

En general, no es conveniente introducir a un compañero si nuestro perro tiene algún problema de conducta. De igual forma, no es buena idea escoger como compañero a un perro que tiene algún problema de conducta (aunque en principio parezca algo tan inocuo como un poco de miedo a personas o a otros perros) si ya tenemos a otro perro.

Para no alargarnos en exceso, continuaremos abundando sobre esto último en la siguiente entrada. Esperamos que lo expuesto hasta aquí os haya sido de utilidad y os animamos a seguir informándoos antes de tomar vuestra decisión y elegir al nuevo miembro de la familia. Lograr una buena convivencia y que la experiencia sea feliz para todos está en vuestra mano, ¡no escatiméis esfuerzos!

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¿Tu perro come demasiado rápido?

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1. Mi perro devora la comida ¿por qué puede ser?

Aburrimiento: cuando el momento de la comida es lo más emocionante que sucede en su día es fácil un el perro acabe obsesionándose con ello.

Estrés: Al igual que los seres humanos, los perros, en situaciones estresantes (estrés agudo) o cuando ya presentan gran cantidad de estrés acumulado (estrés crónico) pueden tratar de paliar su malestar con una actividad tan placentera como comer, llegando incluso al punto de desarrollar un desorden alimenticio (trastorno obsesivo compulsivo por la comida).

Ansiedad: las causas más habituales son el contar con un historial de privación (ya fuera en su etapa de cachorro a la hora de competir con el resto de hermanos de camada o por tener que competir con otros compañeros siendo ya adulto…), hacer sólo una toma al día, potenciación inconsciente por parte del propietario, otras patologías de la conducta…

Glotonería: algunas razas son más glotonas que otras… (es célebre y está bien documentada la del Labrador Retriver) aunque por supuesto la avidez por la comida depende fundamentalmente del carácter de cada perro…

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2. ¿Qué consecuencias negativas tiene comer demasiado deprisa?

Problemas digestivos: eructos, flatulencias, hinchazón, acidez, vómito, regurgitación, heces blandas…

Obesidad: una ingesta demasiado rápida implica una masticación deficiente o incluso inexistente (la masticación es necesaria para activar los mecanismos hormonales de la saciedad que regulan el apetito y regular los mecanismos hormonales que regulan la conversión de los alimentos en grasa periférica).

Torsión de estómago: al engullir, el perro introduce una gran cantidad de alimento y aire de golpe en el estómago. Este llenado brusco es uno de los principales factores de riesgo para que se produzca este temido síndrome, que es espcialmente frecuente en determinadas razas, perros de tamaño grande o pecho amplio y que a menudo conlleva la muerte del animal si no se detecta y actúa suficiente rapidez.

Conflictos por competitividad con otros miembros de su grupo social (caninos o humanos): terminar su ración rápidamente e ir a arrebatarle la suya al compañero es, con frecuencia, un hábito que desarrollan los perros que comen de forma ansiosa. De igual forma, si existe un problema de protección del recurso, comer de forma ansiosa puede empeorarlo.

3. ¿Cómo solucionar el problema?

– Dividir su ración diaria en varias tomas.

– Darle su ración diaria empleando juguetes interactivos o juegos de olfato, practicando ejercicios de obediencia o habilidades caninas, recompensando buenas conductas

– Emplear comederos especiales diseñados para que coman más despacio.

4. Comederos especiales y nuestra recomendación

Cada vez existen más modelos de comederos pensados para perros que comen demasiado rápido y es más sencillo encontrarlos en tiendas físicas u on-line. Su característica principal es que no son enteramente huecos, sino que presentan con protuberancias, compartimentos, laberintos u otras formas pensadas para que el perro no pueda tomar mucha cantidad de alimento de golpe.

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Así, el perro tendrá que esforzarse para obtener el alimento, involucrarse en la búsqueda y mantener la motivación para obtener su ración completa, siendo ésta una forma de alimentación mucho más sana y natural que le reporta tanto beneficios cognitivos y emocionales como físicos:

– Cognitivos: favorece la concentración, el autocontrol y el empleo de sus capacidades cognitivas y habilidades sensoriales (estimulación mental).

– Emocionales: mayor satisfacción por el alimento ingerido, reducción del estrés y del aburrimiento.

– Físicos: mejora de trastornos digestivos, mejora de la higiene dental y el aliento (al potenciar la masticación y la salivación), combate la obesidad potenciando la saciación…

A la hora de elegir y adquirir un comedero especial para perros glotones es importante asegurarse de que se adecuará a las características y capacidades de nuestro perro. Por ejemplo, los perros braquicefálicos necesitarán comederos menos profundos que los perros de hocico largo. Por otro lado, también debería considerarse la “dificultad” del comedero para adaptarla a la habilidad de nuestro perro, ya que, en el caso de que suponga un reto demasiado grande para el perro o no se le facilite un aprendizaje previo, es fácil que la experiencia sea demasiado frustrante para él y acabe rechazando el comedero o sufriendo un incremento en su ansiedad (con lo que empeoraría el problema).

El comedero que os mostramos en el siguiente vídeo es uno de los tres modelos de la marca “Slo-Bowl y es el que usa actualmente nuestra perra Bruma (mezcla de galgo con, posiblemente, mastín) ya que, de los que hemos probado es el que mejor se adapta a su hocico largo y estrecho y a su gran habilidad a la hora de “absorber” la comida. Gracias a él hemos conseguido que su “hora de la comida” y su “hora de la cena” se alarguen de un minuto escaso a cinco largos minutos (máximo): el mejor resultado que hemos obtenido hasta ahora con este tipo de comederos.

Es muy cómodo de usar, resistente y duradero (se nota que está hecho con materiales de calidad y es apto para lavavajillas). Por otro lado, a diferencia del comedero que usa Hugh (que también está diseñado para que coma más despacio pero es de “marca blanca” y se ha estropeado en muy poco tiempo por estar hecho de un plástico demasiado rígido y de mala calidad), tiene una base de caucho que impide que se deslice por el suelo. Esta característica ha resultado ser muy importante a la hora de relajar a la perra mientras come, que ya no “pasea” el comedero por toda la casa.

Además en su fabricación se ha evitado el BPA (bisfenol A), los Ftalatos y el PVC. Existe controversia al respecto de la toxicidad de estos compuestos por lo que tampoco es un tema sobre el que uno deba obsesionarse, pero si no los lleva, pues miel sobre hojuelas.

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Por supuesto, existen otras marcas y modelos en el mercado que ofrecen resultados satisfactorios, no obstante, antes de decidirse por cualquiera de ellos es recomendable hacer una revisión concienzuda en busca de valoraciones, críticas y opiniones de otros propietarios de perros con características similares al nuestro que hayan usado o estén usando el comedero que nos interese antes de decidirnos (las tiendas de on-line de productos para mascotas suelen contar con un apartado con comentarios de clientes).

También es conveniente dejarnos asesorar por un buen profesional en conducta canina si no estamos seguros de nuestra elección o preveemos que nuestro perro necesitará ayuda para aprender a usarlo y gestionar sus emociones a la hora de comer ya que, dependiendo del caso su uso puede estar contraindicado o requerir pautas adicionales para lograr los resultados que se buscan.

En cualquier caso, conseguir que nuestro perro “tragón” o “ansioso” coma más despacio y se relaje es muy importante para su salud y su bienestar, por lo que realizar una inversión económica, de tiempo y de esfuerzo para lograrlo es vital para que nuestro compañero tenga la calidad de vida que merece.

Referencias:

  1. Jerold S. Bell, “Inherited and Predisposing Factors in the Development of Gastric Dilatation Volvulus in Dogs”, Topics in Companion Animal Medicine, Sept.2014.

  2. McMillan, Dr. Franklin, “Stress-induced and Emotional Eating in Animals: A Review of the Experimental Evidence and Implications for Companion Animal Obesity”, Journal of Veterinary Behavior, Oct. 2012.

Un estudio científico aborda la cuestión de los “perrijos”

Es habitual que los clientes nos confiesen, no sin cierto reparo, que consideran a sus perros como si fueran sus hijos. Muchos de ellos conocieron otros adiestradores o aficionados al mundo del perro que les reprocharon esta actitud y se sorprenden porque en AdiestrAlicante les damos la razón y compartimos su forma de considerar a sus “mascotas”. Y lo confirmamos sin ningún tipo de pudor, son un miembro más de la familia, son “perrijos”.

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Hugh el día que llegó a casa tras ser encontrado en la carretera

No está bien caer en el antropomorfismo (humanización) de los perros, es un error que conduce a múltiples malinterpretaciones y problemas relacionados con incomunicación e incomprensión, que derivan frecuentemente en un maltrato inocente e inconsciente por parte de los propietarios. Pero, sinceramente, caer en el especismo retrógrado es incluso más dañino y conlleva consecuencias aún más negativas e intolerables.

La organización social del perro está siendo objeto de estudio últimamente y, descartada ya su obsoleta equiparación con la organización social del lobo en cautividad (jerarquías rígidas basada sólo en dominancia/sumisión con lobos alfa, beta y gamma), existe evidencia científica sólida de que los perros se organizan en grupos sociales diferentes a las manadas de los lobos, con normas y organizaciones jerárquicas flexibles (más similares a una familia humana). Es más, el cachorro, que inicialmente posee y aplica unas tendencias innatas para relacionarse con los miembros de su especie (las pautas de dominancia/sumisión), al ser introducido en una familia humana con otro tipo de pautas de interrelación, experimenta una progresiva atrofia de estas pautas innatas para aprender (hasta cierto punto) las del entorno en el que está y así adaptarse al máximo.

Entonces, si nuestros perros, pese a saber que no somos perros y tratarnos diferente, nos consideran parte de su grupo social, parte de su familia, ¿por qué no considerarlos hijos no humanos? Hijos caninos, hijos peludos… en definitiva, como decíamos en el título de la entrada: “perrijos”.

Pero, ¿hasta qué punto puede percibir un ser humano la relación entre padres e hijos y humanos-perros propios? Un odesto pero interesante estudio de un grupo de investigadores del Hospital General de Massachusetts (MGH) ha intentado contribuir a dar respuesta a esta pregunta investigando qué estructuras cerebrales se activan y en qué grado cuando las mujeres ven imágenes de sus hijos y de sus perros (ver referencia al final de la entrada).

Gracias a estudios previos, sabemos que los niveles de ciertas neurohormonas como la oxitocina (involucrada en la vinculación y el apego materno) aumentan tras interaccionar con los animales domésticos. La investigación mediante las nuevas tecnologías de imagen cerebral es de gran ayuda para esclarecer las bases neurobiológicas de esta relación.

A fin de comparar los patrones de activación del cerebro involucrados en el vínculo humano-mascota con los provocados por el vínculo materno-infantil, el estudio se valió de un grupo de mujeres con al menos un niño de 2 a 10 años de edad y un perro con el que hubieran convivido al menos dos años.

Se hicieron dos sesiones: la primera sesión se realizó en su casa y en durante la misma los participantes completaron varios cuestionarios con preguntas sobre sus relaciones con el niño y el perro. Por otro lado, se fotografió tanto a sus hijos como al perro. La segunda sesión se llevó a cabo en el Centro Athinoula A. Martinos para la Imagen Biomédica , donde se empleó la resonancia magnética funcional (fMRI) para medir los niveles de activación de las estructuras cerebrales específicas (mediante la detección de cambios en los niveles de flujo de sangre y oxígeno) mientras los participantes veían una serie de fotografías. Se alternaron imágenes del hijo y del perro de cada participante con las de un niño desconocido y un perro de otro participante. Después de la sesión de exploración, se evaluó en cada participante el reconocimiento y atención a las fotos presentadas y se le pidió que calificara varias imágenes de cada categoría en base a factores relacionados con agrado y emoción.

Finalmente sólo se pudieron usar los datos e imágenes cerebrales de 14 de las 16 mujeres inicialmente inscritas (hay que entender que esta muestra o cantidad de sujetos estudiados es muy limitada, por lo que los resultados del estudio también son limitados).

Principales características de las mujeres que participaron en el estudio

Principales características de las mujeres que participaron en el estudio

El estudio de los datos encontró similitudes y diferencias en el modo en que ciertas regiones importantes del cerebro reaccionaron a las imágenes del hijo de una mujer y perro propios: Áreas importantes relacionadas con la emoción, la recompensa, la afiliación, el procesamiento visual y la interacción social mostraron una mayor actividad cuando las participantes vieron tanto a su hijo como a su perro. Una región conocida por su importancia para la formación del vínculo- sustancia negra/área tegmental ventral (SNI/VTA) – se activó sólo en respuesta a las imágenes de su propio hijo. Por otro lado, una cuestión interesante es que el giro fusiforme (implicado en el reconocimiento facial y otras funciones de procesamiento de imágenes), mostró una mayor respuesta a las imágenes del perro propio que a las de hijo propio.

Figura 3: Similar, aunque mayor, activación para el niño propio (OC) vs control (FX)que para el perro propio (OD) vs control (FX) en madres que poseen un perro (n = 14).

Figura 3: Similar (pero mayor) activación para el niño propio (a y b) que para el perro propio (c y d)  en madres que poseen un perro (n = 14). doi:10.1371/journal.pone.0107205.g003

Como comentaba, al ser un estudio limitado con una muestra pequeña que representa sólo a un sector de la población: mujeres con hijos, obviamente no puede aplicarse a otros individuos ni generalizarse, no obstante, como dice Lucas Stoeckel, doctorado en Psiquiatría y co-autor principal “los resultados sugieren que existe una red cerebral común importante para la formación de vínculo y la activación de procesos cerebrales cuando las madres ven imágenes tanto de sus hijos como de su perro. También observamos diferencias en la activación de algunas regiones que pueden reflejar una variación evolutiva en el curso y la función de estas relaciones. Por ejemplo, al igual que el SNI/VTA, estudios realizados tantos en humanos como animales concluyen que el núcleo accumbens puede tener un papel importante en los lazos de pareja, Sin embargo, esa región mostró una mayor activación cuando las madres vieron imágenes de su perro que cuando vieron las de su hijo. Pensamos que la mayor respuesta de la circunvolución fusiforme a las imágenes de los perros propios puede reflejar una mayor dependencia visual que verbal en la comunicación entre humanos y animales “.

Otro co-autor, Randy Gollub, también Doctor, añade: “La fMRI es una medida indirecta de la actividad neuronal y sólo se puede correlacionar la actividad cerebral con la experiencia de un individuo. Será interesante ver si futuros estudios pueden probar directamente si éstos patrones de actividad cerebral se explican mediante las funciones cognitivas y emocionales específicas implicadas en las relaciones entre humanos y animales. Además, las similitudes y diferencias en la actividad cerebral reveladas por neuroimágenes funcionales pueden ayudar a generar hipótesis que proporcionen finalmente una explicación a las complejidades subyacentes a las relaciones entre humanos y animales”.

Obviamente es necesario un estudio algo más ambicioso que intente obtener esos mismos resultados en una muestra mayor o comprobar si también se hallan en otros sectores de población (mujeres sin hijos, padres y parejas con niños adoptados, con otras especies animales como mascotas…) pero combinar los estudios de resonancia magnética funcional con medidas de comportamiento y estudios fisiológicos podría proporcionar todavía más evidencia que apoyara la relación directa entre la actividad cerebral observada y las funciones mencionadas, así que es un interesante comienzo.

Probablemente realizando este mismo estudio con el sector de la población que considera que tiene “perrijos” se obtendrían resultados aún más claros. Mientras la investigación científica va avanzando y arrojando luz sobre la cuestión de la naturaleza y fortaleza del vínculo entre humanos y perros, nosotros seguiremos convencidos de que todos los perros se consideran “perrijos” (o perrihermanos, perrisobrinos…) de sus compañeros humanos, aunque por desgracia no todos los humanos con perro se hayan dado cuenta aún de ello.

Referencia: Luke E. Stoeckel, Lori S. Palley, Randy L. Gollub, Steven M. Niemi, Anne Eden Evins. Patterns of Brain Activation when Mothers View Their Own Child and Dog: An fMRI Study. PLoS ONE, 2014; 9 (10): e107205 DOI: 10.1371/journal.pone.0107205

Perros y gatos… y más gatos

La elección del tema y la preparación de los contenidos de la charla de la semana pasada no fue por nada en especial, simplemente nos pareció un tema apropiado y útil sobre el que ofrecer información valiosa a todo aquel que le interesara.

Es vital contar con la formación y preparación necesaria para introducir un nuevo miembro peludo en la familia. Además, aunque esta decisión debería ser meditada y tomada con la suficiente previsión, uno nunca sabe cuándo va a tener que echar mano de todos esos conocimientos e información. Sobre todo si, como en nuestra familia, somos incapaces de darle la espalda a un animal indefenso y desamparado que necesita cobijo y ayuda.

Esta semana, casualmente, hemos hecho uso de esos conocimientos en casa y he aquí la culpable:

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Con unos cuatro meses y el desparpajo felino de un cachorro descubriendo el mundo esta simpática fierecilla casi se nos coló en el coche el domingo pasado, tras acercarse a Bruma con todo el morro de quien está en el periodo de su vida en el que a nada debe temerle y a todo se enfrenta con alegría y confianza. Divina juventud…. Por lo visto llevaba ya varios días deambulando por allí porque le ponían de comer en un bar y era muy mansa y cariñosa. Lógicamente acabó en casa.

2014-10-01 17.22.50Recoger un animal abandonado a su suerte en la calle, darle una oportunidad de ser adoptado y finalmente encontrarle el hogar adecuado es uno de los actos más satisfactorios que uno puede hacer para agradecer la existencia y compañía de sus propios animales. De todos los que ha tenido y tendrá a su lado durante su vida.

Tanto Simba (el gato), Hugh y Bruma son adoptados, los dos primeros directamente de la calle y la última de la asociación Asoka el Grande y esta semana han tenido que pasar por un proceso de adaptación-express a esta nueva (y temporal) compi de piso, un terremoto gatuno que hemos tenido acogido unos días, hasta que le hemos encontrado el hogar perfecto.

El que nuestros peludos estén perfectamente socializados entre sí y hayan convivido años facilita las cosas. También que socialicen con perros de todo tipo a con frecuencia y sus problemas de conducta estén siendo tratados y se trabaje con ellos a diario. Y por supuesto el hecho de que recojamos y amparemos temporalmente animales en casa cada dos por tres es otro punto a favor (están habituados a las introducciones repentinas de nuevos compis). Pero sin duda, la coherencia a la hora de realizar la introducción, las presentaciones correctas, la organización en casa, la imposición de normas claras y el establecimiento de rutinas estables desde el primer momento, ha sido clave para que esta adaptación-express haya sido todo un éxito.

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Agradecer desde aquí a sus nuevos papis adoptivos por haber decidido introducir cuatro patas más en su hogar haciendo posible la nueva vida de esta pequeña y preciosa leoncita que ahora empieza junto a ellos. Una historia con final feliz Felix 😉

nala y jorge