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De senderismo / acampada con mi perro ¿qué necesito?

Paciencia.

Ruta de 16 km con los perretes (cuidado con los tramos de asfalto a pleno sol)

Primer día de acampada estrenándonos con una ruta de senderismo de 16 km  (ojo  con los tramos de asfalto a pleno sol)

Sí, has leído bien, paciencia.

Probablemente has entrado aquí esperando encontrar otro tipo de consejos, por ejemplo: el contenido de botiquín canino, si es necesario llevar ropa de abrigo para el perro o su cama, qué tipo de comida de perro llevar, qué cosas meter en el kit de supervivencia perruno, cuánta agua llevar, qué hacer si el perro se marea en el coche…

Son dudas muy importantes que debes solucionar antes de subir al coche, montar la tienda o echar a caminar unos cuantos kilómetros por el campo con tu compañero canino, pero sobre esto ya hay mucho escrito y seguramente encontrar mucha información con una búsqueda breve en San Google. Además todas esas cosas dependerán, lógicamente, de la duración prevista de la actividad, del lugar al que vais, el clima y del carácter y costumbres de tu perro.

Por eso desde aquí nos gustaría ofrecerte otra clase información valiosa que quizá no encontrarás en otras webs o blogs perrunos: cómo asegurar el bienestar mental, emocional y físico de tu perro cuando te acompañe en las actividades en la naturaleza que realices.

Decíamos que lo que necesitas principalmente es paciencia y no hay nada más cierto. Si tu perro, además, es urbanita y no está habituado a cambios de rutina, viajes o variaciones drásticas en sus costumbres, aún más.

Hugh y Bruma, dos urbanitas con muchas acampadas y rutas "a sus lomos" ;)

Hugh y Bruma, dos urbanitas con muchas acampadas y rutas “a sus lomos” 😉

Ten en cuenta que las rutinas, hábitos y costumbres son la principal fuente de equilibrio y seguridad para el perro en su día a día. Sabe cómo comportarse y qué hacer porque sabe qué debe esperar en cada situación. En una excursión al campo, una acampada, un vivac o una ruta larga de senderismo, es fácil que la cantidad de cambios y novedades desorienten al perro, lo cual, unido a la excitación, nervios, sobreactivación y mala gestión emocional que suele acompañar a actividades como esta, le lleven a perder el autocontrol, pasarlo mal emocionalmente, ser incapaz de desconectarse y descansar para reponerse, presentar conductas anómalas e inadecuadas

Y todo ello va a requerir que inviertas una cantidad extra de paciencia para ayudar a tu perro a pasárselo bien y para que la experiencia sea positiva para ambos.

No es recomendable confiar en que el perro, por atender a su instinto o ser más “primario” que el ser humano vaya a ser capaz de dosificar su esfuerzo, tener cuidado con los riesgos que corre, autocontrolarse y relajarse en cualquier situación por novedosa que sea… es cierto que hay perros más adaptables que otros, menos exigentes y más prácticos… pero no todos son así. Hay perros que se sobreexcitan, que se vuelven neuróticos cuando pierden el control de la situación, que son incapaces de concentrarse o atender a las indicaciones de sus compañeros humanos cuando se estresan en exceso…

Ser paciente y estar pendiente de que el perro esté sobrellevando y manejándolo todo correctamente va a ser vital en una acampada porque somos nosotros quienes decidimos que nos acompañen y se enfrenten a ello, por lo que es nuestra responsabilidad que el perro también lo disfrute y no sufra las consecuencias de una falta de previsión por nuestra parte.

Tener claras una serie de premisas será de gran ayuda para ello:

Es muy posible que el perro muestre variaciones su conducta normal (inintencionadamente).

Perros que no se suelen alejar y caminan a nuestro lado durante los paseos se pueden perder, perros que en el parque vienen siempre a la llamada pueden dejar de hacerlo, perros que duermen del tirón toda la noche pueden pasarse toda la misma removiéndose en la tienda de campaña, perros habituados a descansar solos en el jardín pueden verse incapaces de hacerlo si no es a nuestro lado, perros nada ruidosos pueden pasarse todo el tiempo ladrando, tener miedo a cosas nada peligrosas que de normal no les asustarían, perros tranquilos se vuelven insoportables… No asumas que tu perro se va a comportar como se comporta normalmente y espera cualquier cosa ¡que no te pille por sorpresa! Y no se lo reproches, no lo hace por fastidiarte… posiblemente lo esté pasando mal y te necesite más que nunca.

¿Portarnos mal, nosotrooos? ¡Qué va! (¿Hugh a quién le estás sacando la lengua, sinvergüenza?)

¿Portarnos mal, nosotrooos? ¡Qué va! (¿Hugh a quién le estás sacando la lengua, sinvergüenza?)

Frecuentemente el perro no es capaz de desconectar por sí mismo y descansar cómo, cuando y cuánto debiera.

Muchos perros sólo descansan por su propia voluntad cuando están física y mentalmente agotados, al mínimo de sus fuerzas. Somos sus protectores humanos los que debemos “obligarles” a desconectar y favorecer que descansen incluso más de lo habitual, para que puedan reponerse mental y físicamente.

Bruma es capaz de descansar en casi cualquier parte: cuando nosotros paramos, ella se echa automáticamente para reponer fuerzas. ¡Perra lista!

Bruma es capaz de descansar en casi cualquier parte: cuando nosotros paramos, ella se echa automáticamente para reponer fuerzas. ¡Perra lista!

Hugh es incapaz de descansar... y hay que "obligarle" con un tumbado con permanencia. El adiestramiento y la obediencia aquí es clave.

Hugh es incapaz de descansar… y hay que “obligarle” con un tumbado con permanencia. El adiestramiento y la obediencia aquí es clave.

Si fuera por algunos, no pararían de caminar o correr ni para a beber agua, no dejarían de traernos palos y piñas o no dejarían de seguir olores y perseguir animales hasta que se diezmaran toda la flora y fauna del lugar. Aunque parezca que se lo está pasando en grande y sabe lo que hace, la falta de descanso le cobrará factura más tarde o más temprano.

Las piñas en el campo son pelotas improvisadas estupendas... ¡pero cuidado con las obsesiones!  Hay perros, como Hugh, que se obsesionan fácilmente con el juego de cobro (perseguir y traer) y dejan de disfrutar del resto de estímulos.

Las piñas en el campo son geniales como pelotas improvisadas… ¡pero cuidado con las obsesiones! Hay perros, como Hugh, que se obsesionan fácilmente con el juego de perseguir y traer perdiéndose el resto de estímulos.

Un perro cansado o con agotamiento físico es incapaz de concentrarse, pensar, evaluar correctamente la situación o atender a lo que le rodea para garantizar su supervivencia. Puede ser muy peligroso que el perro llegue a este punto durante una ruta, pero si además vais a pasar una o varias noches fuera de casa, es posible que el perro no se recupere correctamente, lo cual impedirá que disfrute de la acampada o las excursiones del día siguiente pese a que sea capaz de mantener el ritmo.

Palos y agua: otra de las aficiones obsesivas de Hugh.

Palos y agua: otra de las aficiones obsesivas de Hugh.

Con un poco de trabajo hemos ido logrando que Bruma tome confianza en el agua y ya la hemos visto nadar unos cuantos metros. ¡Es genial!

Con paciencia y trabajo hemos ido logrando que Bruma tome confianza en el agua y ya la hemos visto nadar unos cuantos metros. ¡Nos encanta pero son muchas emociones para ella!

Recuerda, si tu perro no se dosifica y tiende a sobrepasarse con la actividad física, eres tú quien debe ayudarle para que se controle y descanse antes de que se noten los efectos del cansancio en él.

Si vuestros perros no acostumbran a pasar la noche al raso, no está de más la ropa. Ellos sufren menos que nosotros con el frío, pero se reponen antes si les aislamos de él.

Si vuestros perros no acostumbran a pasar la noche al raso, no está de más la ropa. Ellos sufren menos que nosotros con el frío, pero se reponen antes si les aislamos de él.

Probablemente seguirá adelante, sin quejarse ni mostrar síntomas, malestar o molestia alguna tras sufrir algún percance físico.

Hay multitud de incidentes que pueden sufrir los perros sin que nos demos cuenta: picaduras de insectos o reptiles, envenenamiento por ingestión de plantas, frutos tóxicos o alimento en mal estado, rozaduras o arañazos en las almohadillas, lesiones en las extremidades, dolor e inflamación en las articulaciones por sobresfuerzo, espinas y astillas clavadas, trastornos digestivos (diarrea, heces blandas, acidez estomacal), deshidratación… Es fundamental vigilarle en todo momento, no descuidarse y revisarle concienzudamente cada poco para asegurarse de que está bien realmente, aunque parezca estar normal a primera vista.

Hugh agotado y de bajón durante la primera jornada de marcha por ser incapaz de dosificar sus fuerzas.

Hugh de bajón durante la primera jornada de marcha por ser incapaz de dosificar sus fuerzas. 10 kilillos de puro agotamiento.

Una siesta de diez minutos en brazos mientras continuábamos con la ruta bastó para que se recuperase un tanto. Cayó redondo al llegar a la tienda y pasó la  noche calentito y cómodo en su interior.

Una siesta de diez minutos en brazos mientras continuábamos con la ruta bastó para que se recuperase un tanto. Cayó redondo al llegar a la tienda y pasó la noche calentito y cómodo en su interior y al día siguiente: ¡como nuevo!

Por ejemplo, el enrojecimiento de las almohadillas (entre los dedos) aparece mucho antes de que se las despellejen y son capaces de caminar con las patas en carne viva mucho antes de comenzar a cojear. Algunos se niegan a caminar si sienten dolor, pero otros no: la gran mayoría sigue adelante con una marcha un poco más rara de lo habitual que hay que estar muy atento para percibir. Por otro lado, para que esto no suceda la próxima vez el perro necesita endurecer sus almohadillas caminando o corriendo en terrenos irregulares, rocosos o más duros de lo habitual, pero este proceso debe ser gradual y no implicar dolor para el animal.

Bruma se destrozó las almohadillas remontando el curso de un río seco (muchos guijarros y roca) y también  necesitó asistencia. No obstante pesa 20 kilates y optamos por volver antes y cancelar la excursión de la tarde.

El segundo día de marcha, Bruma se destrozó las almohadillas remontando el curso de un río seco (muchos guijarros y roca) y también necesitó asistencia. No obstante pesa 23 kilates y optamos por volver antes y cancelar la excursión de la tarde.

En resumen, si te vas al campo con tu perro y vas a hacer una actividad al aire libre con él a la que no está del todo acostumbrado sé paciente: no te pases con la autoridad y el enfado si se porta peor de lo acostumbrado o te “desobedece”, procura que descanse y no se exceda con la actividad física (incluso si ello te obliga a parar más, hacer menos kilómetros de los previstos, madrugar menos o volver antes a la tienda de campaña) y no le pierdas de vista para controlar su estado de salud y evitar que se resienta físicamente o le pase algo sin que te des cuenta. Tener estos consejos muy en cuenta y estar preparado para cuando surjan contratiempos es fundamental para no descuidar a nuestro compañero peludo en momentos y situaciones especiales que requieren incluso más atención por nuestra parte que un paseo habitual.